Nuestro objetivo es acompañarlos en el descenso de peso, mediante la reeducación en relación con la alimentación, procurando cambios de hábitos, brindando información, herramientas y técnicas para arribar a un peso saludable y mantenerlo en el tiempo.
Mostrando entradas con la etiqueta obesidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta obesidad. Mostrar todas las entradas

OBESIDAD: UNA EPIDEMIA QUE AVANZA



En sólo dos años, la cantidad de personas en el mundo que pesan más de lo que se considera saludable creció en 100 millones. Las cifras de la Argentina no escapan a la tendencia: el 23,1% de los adultos y el 6,3% de los chicos son obesos. El promedio mundial, en cambio, es del 12% y el 5%, respectivamente.

Argentina duplica el promedio mundial.
Así lo reveló el Instituto para la Medición y la Evaluación de la Salud (IHME),de Estados Unidos. Incluyó además una alerta: tener sobrepeso (y no sólo obesidad) avanza como causa de muerte.

Los niños y adultos con SOBREPESO conviven con factores de riesgo evitables como cardiopatías, diabetes, una decena de tipos de cáncer(de esófago, colón, recto, hígado, vesícula, vías biliares, páncreas, mama, útero, ovario, riñón, entre otros), trastornos musculoesqueléticos y enfermedad renal.

Argentina encabeza el ranking de obesidad infantil. El Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado por la OPS/OMS y la FAO ubica a la Argentina primera en el ranking regional de obesidad. Según ese informe, el 9,9% de los niños menores de cinco años padecen el problema.

Aunque hasta hace algunos años el sobrepeso y la obesidad eran percibidos como un problema de los países desarrollados, en la actualidad la epidemia se extiende a una velocidad de vértigo a los países de bajos y medianos ingresos. Según la Federación Interamericana del Corazón, se estima que en América latina la prevalencia de sobrepeso y obesidad en chicos menores de 5 años es de más del 7%; en escolares hasta los 11, de entre el 18,9 y el 36,9%, y en adolescentes de 12 a 19 años es del 16,6 al 36,8%. Es decir, del total de niños y adolescentes de América latina entre el 20 y el 25% de la población tiene sobrepeso y obesidad.

La epidemia de obesidad, responde a una multiplicidad de factores, tiene que ver con la alimentación, pero también con el sedentarismo. Uno lo ve más claro en los chicos, que antes tenían mucha más vida activa. Ahora, con el avance de los smartphones, Netflix, las tablets, ves a chicos de 2 años que todavía no saben hablar y están conectados. La obesidad no se puede atribuir sólo al exceso de energía y a la genética, hay múltiples factores, sedentarismo, hábitos no saludables, una cultura del delivery muy arraigada, un cambio en el patrón de juego, influye mucho la publicidad, entre otros factores.

Es importante predicar con el ejemplo.

La clave es CAMBIAR HÁBITOS, hacer dieta no significa renunciar al placer que le brinda una comida que le gusta. Aunque usted no lo crea, puede disfrutar de los alimentos.

Por un lado es necesario que se implementen politicas de Estado, no alcanza con información sino se necesitan acciones concretas, la mayor parte de la problemática sanitaria no depende de no saber qué hacer, sino de no poder hacer lo que se sabe.

Por otro lado necesitamos APRENDER una nueva manera de comer (que incluye información, compra, prepaciones ricas y saludables) para lograr mantenerse en un peso adecuado que contribuya a mejorar su salud y bienestar general.




CONSUMIR CHIA AYUDA A BAJAR DE PESO Y COMBATIR LA DIABETES




Desde tiempo remotos, esta semilla era la base de la alimentación de los indígenas de la zona centro y sur de México, Perú y Guatemala, de donde es originaria. Sin embargo, su uso se fue perdiendo hasta hace algunos años, cuando volvió a ganar protagonismo, en especial luego que diversos estudios reafirmaran sus propiedades y beneficios para el organismo.

Se recomienda el consumo de la chía con el fin de prevenir enfermedades cardiovasculares, bajar de peso y prevenir de manera natural la diabetes y el colesterol alto.

Estas semillas tienen 38% de fibra dietética, 5% de ello es fibra soluble que protege el tracto intestinal y el aparato digestivo. Su cantidad de fibra es superior a cualquier otro cereal, lo que permite ser un aliado para combatir el sobrepeso, reducir el colesterol y sobre todo prevenir el estreñimiento.

Cuando se consumen semillas disueltas en agua, provocamos que la fibra se hidrate y multiplique su volumen en el estómago, lo que hace que tengamos sensación de saciedad comiendo menos. Además, los carbohidratos de los alimentos se absorberán poco a poco impidiendo que haya apetencia por los dulces después de comer.

CONTRA LA DIABETES:


La chía contiene además 20% de proteínas y, para el caso de la diabetes, es un buen aliado para combatir esta enfermedad. Por ello, recomiendo añadir una cucharadita de este producto en los platos de ensaladas, de frutas, verduras o cereales para que los azúcares de las comidas se absorban lentamente.

USOS CULINARIOS:

Se puede consumir molidas en forma natural como suplemento.

Se las utiliza para la elaboración de panes, galletitas y barritas.

Se pueden consumir tostadas al horno y agregadas a ensaladas, en rellenos, mezcladas en preparaciones con cereales, en licuados o bebidas energéticas.

INFORMACION NUTRICIONAL:

1 porción: 1 cucharada de 10 gramos aporta:
Calorías: 49 calorías
Grasas : 3,08 gr.
Proteinas: 1,56 gr.
Carbohidratos: 4,38 gr.

DIETA UNA FORMA SANA DE VIVIR


Algunas sugerencias para empezar a construir su propio camino de salud.


Motivación y acción

Empiece por buscar una motivación importante personal, tome la decisión, y póngase en acción.

¿Todo o nada?

Uno de los problemas que suelen desalentar a quienes hacen dieta es tomar el plan alimentario en forma estricta. Pensar ¨hago todo o no hago nada¨. Y como es imposible hacer la dieta perfecta (tal como cada cosa en la vida), “mejor no hago nada…” Entonces, tome el plan como una manera de aprender a comer saludablemente. Cuidarse es aprender a comer las cosas que más nos gustan, pero en una frecuencia y cantidad que nos haga bien. Comer de todo, pero menos cantidad de aquellos alimentos que son más calóricos.

No sienta hambre

Coma cada dos o tres horas: una fruta, una barrita de cereal, un postre dietético, gelatina light,  un helado diet o de agua. Es importante que no saltee las colaciones para llegar con apetito moderado a la siguiente comida.

Los gustos hacen bien

No deje de darse algunos gustos en cantidades moderadas, para prevenir la falta de voluntad posterior. Dos veces por semana consuma un alimento no dietético de su agrado, en cantidad moderada: un vasito de helado, dos o tres porciones de pizza, una porción chica de papas fritas, etc.

Vaya de a poco

Tome el descenso como un proceso. El objetivo es poder mantener el peso a largo plazo: no sirve de nada adelgazar para una fiesta y luego volver a subir. Vaya modificando de a poco sus hábitos alimentarios y baje de peso paulatinamente: unos 400 gramos por semana es una buena medida, de esta manera en un año bajaría 16 kilos, de una forma posible y sostenida.

Téngase paciencia

Sepa y acepte que, como todos, usted no va a poder hacer la dieta perfecta. No dude en empezar de nuevo cuantas veces sea preciso, sin necesidad de esperar hasta el siguiente lunes para retomar el plan después de un tropezón.

Adelgazar y mantenerse en un peso saludable es posible

PEQUEÑOS GRANDES CAMBIOS


Cada día es una oportunidad más para hacer cambios que nos hagan sentir mejor. No hay ocasiones especialmente indicadas para dar un buen paso: no tiene que ser lunes o  primer día del mes o del año... ¡El tiempo y espacio puede ser ahora!¡Es una cuestión de decisión y acción!

No se trata de implementar procedimientos complejos sino de mirar algunas de las costumbres que inciden negativamente en nuestra calidad de vida. Hacernos concientes de ellas nos permite realizar los cambios necesarios, que tal vez no requieren grandes esfuerzos pero si de nuestro compromiso.


No salga sin desayunar.

Lejos de ayudar a bajar de peso, saltear el desayuno favorece comer de más en las horas siguientes, a media mañana y al mediodía. Si en esta primera comida elegimos cereales u otros alimentos bajos en grasas y elevados en hidratos de carbono de absorción lenta (pan integral, copos sin azúcar, fruta) estaremos obteniendo nutrientes esenciales, logrando sensación de saciedad y disminuyendo el deseo de comer a media mañana.

Tome más agua.

¿Quién no ha escuchado que tomar agua es saludable? Quizás pocas veces nos detenemos a ver la importancia de mantener este buen hábito. El agua, además de hidratarnos, ayuda a eliminar toxinas. Beba de dos a tres litros durante todo el día, repartidos a gusto. Tenga siempre una botellita a mano, en su bolso, en el auto, en su heladera, en su escritorio.

Coma saludable y balanceado.

Una dieta mal balanceada puede causar problemas desde el sistema óseo y muscular hasta el sistema nervioso y del cerebro. El cuerpo necesita los nutrientes de todos los grupos de alimentos en cantidades moderadas.

Ejercicio: hágalo sencillo.

Si la falta de tiempo o dinero es una excusa para no hacer ejercicio, es hora de que comprenda que aunque es bueno asistir al gimnasio, existen otras alternativas de las cuales se puede adueñar para moverse: caminar en vez de tomar un colectivo, estacionar un poco más lejos de su trabajo, elegir escalera en vez de ascensor, usar bicicleta en lugar de auto. Con el ejercicio regular su cuerpo ganará vitalidad, su metabolismo se acelerará y quemará más calorías.

Cuide su piel.

Los rayos ultravioleta son peligrosos en cualquier estación del año, y especialmente en verano, en la montaña, en la playa. Colóquese un filtro solar alto antes de salir de casa. Su piel lo agradecerá.

Evite el consumo de drogas, alcohol, tabaco.

Es mejor buscar estados de placer o relajación a través de vivencias donde no intervengan sustancias que pueden desencadenar serios problemas a nivel físico y emocional.


Hágase exámenes médicos preventivos.

Realice chequeos médicos periódicos para mantenerse en óptimas condiciones, y detectar a tiempo cualquier problema de salud.


Sonría con más frecuencia

La risa es un remedio para el alma, pero también para el cuerpo. A nivel físico interviene en procesos respiratorios, cardiovasculares (disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca), endocrinos, inmunológicos y del sistema nervioso central, relaja el tono muscular, aumenta la ventilación pulmonar, reduce la hiperactividad bronquial en pacientes de asma. A nivel emocional produce una satisfacción que mejora el estado de ánimo, sobre todo en estos tiempos donde el estrés juega un papel preponderante.

¿Qué pequeño cambio nos proponemos hoy?

CONSTRUYAMOS UNA VIDA PLENA


Deseas empezar a cuidarte y entonces te preguntas: ¿por dónde empiezo?, ¿cómo me organizo? Los cambios deben ser progresivos, pero se pueden lograr.







Hacer una vida más sana es, sin lugar a dudas, un objetivo valioso para la longevidad y la calidad de vida. Implica mantener a raya el estrés, descansar adecuadamente, hacer actividad física, controlar la presión arterial y el azúcar en sangre, bajar los kilos que sobran, comer más frutas y hortalizas, regular el consumo de grasas, cepillarse los dientes, usar hilo dental, aplicarse protector solar..., ¡entre muchos otros factores!

Por eso, si tomaste la decisión de cuidarte, tal vez te preguntes: ¿por dónde empiezo?, ¿cómo me organizo? Para sortear esta confusión tené presente que los cambios deben ser siempre progresivos, y que la única forma de convertirlos en hábitos es a fuerza de repetición.

Quizá te estimule saber que aun si llevas una carga genética de enfermedad crónica (como diabetes, hipertensión u obesidad, por ejemplo) podés disfrutar de una vida saludable si adquiris hábitos apropiados para disminuir esa tendencia heredada.

Esta guía de hábitos saludables puede ayudarte a notar cuáles te conviene incorporar y en qué medida deberías hacerlo para vivir más y mejor. Todos los días:

* Manténete activo

De acuerdo a tu edad y estado físico, planifica algún ejercicio que disfrutes (caminar o bailar, por ejemplo), y practíquelo cada día durante un minuto por cada cumpleaños celebrado. Si atravesaste una larga etapa de sedentarismo, aumenta la intensidad de a poco. La mayor parte de la pérdida de fuerza asociada al paso de los años es resultado de la falta de uso de los músculos. Para permanecer fuerte, realiza 2 ó 3 sesiones semanales con pequeños pesos (latitas de tomate sin abrir o botellitas de agua mineral), o sesiones cortas a diario, alternando los grupos musculares. Si lográs sostener este hábito en el tiempo, además de mantener un peso saludable y mejorar tu capacidad cardiorespiratoria, tendrás mayor flexibilidad y resistencia.

* Atención a lo que comés (¡y a cómo lo comés!)

Hacer 6 comidas diarias activa el metabolismo, disminuye la sensación de hambre y permite incorporar todos los grupos de alimentos. Lo ideal es consumir 5 porciones de frutas y hortalizas por día. Al aderezar tus comidas, elegí el aceite de oliva, ideal para incorporar grasas monoinsaturadas(siempre medido). Mastica bien cada bocado... ¡y saborea la comida!

* Fortalecé tus huesos

Consumir alimentos ricos en calcio es indispensable para disminuir el riesgo de osteoporosis. Aprovecha las fuentes naturales de este mineral: lácteos, pescados enlatados con sus espinas al natural, algunos vegetales -berro, brócoli, acelga, kiwi, espinaca-, legumbres -poroto, garbanzos, porotos de soja-, frutas deshidratadas -orejones de higo y otras-, frutas secas -avellanas, almendras, nueces-, semillas de sésamo.

* Hidratate

Tené mano una botella de agua de 2 litros y termínalá al final del día (equivale a un poco más de 8 vasos). Tomá una taza de té (negro o verde). Si bebés alcohol, no pases de un vaso de vino tinto diariamente.

* Cuidá tu postura corporal

Si trabajas o estudias, coloca un recordatorio en tu escritorio o computadora para estirar tus músculos durante 5 minutos por cada hora que permaneces sentado (podés caminar o estirar tus hombros hacia atrás o en forma circular). Procurá mantener una postura erguida y cómoda, ya que estar encorvado causa tensión muscular, fatiga e incluso dolor.

* Entrená tu cerebro


Mejora tu capacidad mental con desafíos simples, y aprovecha su tiempo de ocio para resolver palabras cruzadas, jugar ajedrez, leer o aprender un nuevo idioma. Estas actividades contrarrestan la pérdida de memoria asociada con la edad.

* Relajate

Programa hábitos para alejar las tensiones acumuladas en el día. Por ejemplo, mantené un horario regular para acostarte, date un baño caliente, leé, escucha música suave o tomá una taza de té de hierbas antes de ir a la cama. Enseñá esta rutina a sus hijos y aprenderán a descansar mejor desde pequeños.

* Si fumás, es un buen momento para dejar ahora

Fumar es una de las principales causas de mortalidad. Practicá el "Sólo por Hoy". Y todos los días repetite: "Hoy no fumo".

Hoy es el primer día del resto de tu vida, y está en vos cómo querés vivirla.

¡Muy buen comienzo de semana!



HABLEMOS DE CÁNCER





Con el fin de visibilizar una problemática signada por los mitos, el silencio, el desconocimiento y el miedo, por primera vez en Argentina se lanza desde el ámbito público una campaña de comunicación que, bajo el lema "Hablemos de Cáncer", invita a reflexionar, intercambiar, compartir y conocer más sobre una enfermedad que puede prevenirse, diagnosticarse, tratarse y muchas veces curarse.

Se trata de una iniciativa que el Ministerio de Salud de la Nación, a cargo de Juan Manzur, presenta en el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, y tiene como principales canales de difusión la página web www.msal.gov.ar/hablemosdecancer y las redes sociales. La campaña fue desarrollada por la Secretaría de Comunicación Pública de la Presidencia de la Nación, la Coordinación de Información Pública y Comunicación de la cartera sanitaria nacional y el Instituto Nacional del Cáncer (INC).



.1
Prevención: recomendaciones para la población en general:

• Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Reducir el consumo de grasas de origen animal (fiambres, embutidos, manteca, leche entera) y de ácidos grasos trans (productos de pastelería, snacks y golosinas).

• Realizar actividad física todos los días, por lo menos 30 minutos.

• Evitar el consumo excesivo de alcohol.

• Evitar el tabaco y promover los ambientes 100% libres de humo.

• Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16, utilizar protectores solares y ropa que proteja la piel (de color claro y liviana). Estas medidas deben extremarse en los grupos más vulnerables: niños menores de 3 años y personas de piel blanca, cabello y ojos claros.


Mujeres:

• Niñas de 11 años: para prevenir el cáncer de cuello de útero deben aplicarse la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), que a partir de su incorporación al Calendario Nacional de Vacunación en el año 2011 está disponible en forma gratuita en todos los centros de salud y hospitales públicos de Argentina.

• Mujeres a partir de los 25 años: para prevenir el cáncer de cuello de útero, se recomienda la realización de un PAP cada tres años luego de que dos exámenes anuales anteriores hayan tenido un resultado negativo.

• Mujeres de 50 a 70 años: para detectar tempranamente el cáncer de mama se recomienda la realización de una mamografía cada dos años y un examen de mamas realizado por un profesional de la salud.

• Mujeres de 50 años en adelante: para prevenir el cáncer colorrectal, se recomienda la realización de una prueba de sangre oculta en materia fecal.


Varones:

• Varones de 65 años y más: para prevenir el cáncer de próstata, se recomienda realizar un examen con un profesional de la salud.

• Varones de 50 años en adelante: para prevenir el cáncer colorrectal, se recomienda la realización de una prueba de sangre oculta en materia fecal.


.2
Factores de riesgo:

Un gran porcentaje de las enfermedades no transmisibles son prevenibles y comparten los mismos factores de riesgo. Se estima que los 5 principales riesgos para la salud están relacionados con el comportamiento y la alimentación: índice alto de masa corporal, bajo consumo de frutas y hortalizas, inactividad física, consumo de tabaco e ingesta excesiva de alcohol.

Estos factores causan el 30% de las muertes por cáncer. Aunque la edad es un factor de riesgo relevante, el consumo de tabaco es el más importante: causa el 22% de las muertes mundiales por cáncer en general y el 71% de los fallecimientos por cáncer de pulmón. Los cánceres causados por infecciones víricas, como los virus de las Hepatitis B y C o por el Virus Papiloma Humano (VPH), son responsables de hasta un 20% de las muertes por cáncer en los países de ingresos bajos y medios.

La detección temprana es una herramienta indispensable a la hora de prevenir muertes por cáncer, ya que en las fases iniciales de la enfermedad existe un alto potencial de curación (por ejemplo en cáncer de cuello de útero o de mama). Existen intervenciones que permiten la detección temprana y el tratamiento eficaz de un tercio de los casos aproximadamente.

Los principales factores de riesgo tienen un gran impacto sobre la carga de cáncer global:

El tabaco, a través de sus diversas formas de exposición, constituye la principal causa de muerte relacionada con el cáncer en todo el mundo entre los hombres y cada vez más entre las mujeres. Las formas de exposición incluyen tabaquismo activo, respirar humo de segunda mano (tabaquismo pasivo o involuntario) y tabaco sin humo (como mascar tabaco). El tabaco provoca diversas formas de cáncer: de pulmón, esófago, laringe, oral, vejiga, riñón, estómago, cuello de útero y colorrectal.

El sobrepeso y la obesidad están asociados causalmente a varios tipos de cáncer, como de esófago, colorrectal, mama en mujeres postmenopáusicas, endometrio y riñón. El sobrepeso y la obesidad por sí solos son la causa del 40% de los casos de cáncer endometrial (útero).

La inactividad física contribuye de forma importante al aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad en muchas partes del mundo y de forma individual aumenta el riesgo de algunos cánceres. En conjunto, un mayor índice de masa corporal y la inactividad física son responsables del 19% de la mortalidad por cáncer de mama y del 26% de la mortalidad por cáncer colorrectal.

El consumo de alcohol es un factor de riesgo de muchos tipos de cáncer, incluido el de la cavidad bucal, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama. El riesgo de cáncer aumenta con la cantidad de alcohol que se consume. El riesgo para varios tipos de cáncer (por ejemplo, de cavidad oral, faringe, laringe y esófago) derivado de un alto consumo de alcohol aumenta sustancialmente si la persona también fuma en gran cantidad.

La infección con el virus de la Hepatitis B provoca alrededor del 52% de los carcinomas hepatocelulares del mundo. Otro 20% de cánceres hepatocelulares lo provoca la infección del virus de la Hepatitis C.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección viral del tracto reproductivo por transmisión sexual más común del mundo e infecta a 660 millones de personas aproximadamente cada año. También se calcula que provoca casi todos los cánceres de cuello de útero, el 90% de los de ano y el 40% de los cánceres de genitales externos. El VPH también provoca cáncer de la cavidad oral y orofaríngeo. Las mujeres pueden evitar el desarrollo de un cáncer de cuello de útero con la realización del Papanicolaou (PAP). Este examen permite detectar células anormales o lesiones en el cuello del útero y reducir casi completamente la incidencia y mortalidad. El PAP es gratuito y se realiza en todos los hospitales y centros de salud. Se recomienda a las mujeres realizarlo a partir de los 25 años de edad.

Las personas con infección por VIH tienen un riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer considerablemente más alto que las personas del mismo grupo etario sin dicha infección. El VIH debilita el sistema inmunitario y reduce la habilidad del cuerpo para destruir las células cancerosas y para combatir infecciones que pueden resultar en cáncer.

La exposición al sol excesiva o a fuentes artificiales de radiación ultravioleta, como las camas solares, aumentan el riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer de piel.


.3
De qué hablamos cuando hablamos de cáncer:

Se trata de un grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo, comienza con la modificación de una sola célula, generada de manera espontánea –sin causa– por un agente externo o por factores genéticos hereditarios, y se manifiesta a través del desarrollo de un tumor. Los tumores o neoplasias se generan cuando el crecimiento de las células se sale de control, pero no todo tumor es canceroso.

Los tumores se diferencian en benignos, que no son cancerosos –ya que las células que los forman no se expanden a otras partes del cuerpo, lo que permite extirparlos y, en la mayoría de los casos, no vuelven a generarse–, y los malignos o cancerosos, donde las células que los forman se comportan de manera anormal, se dividen sin control u orden, pudiendo invadir y destruir el tejido que se encuentra a su alrededor y/o ingresar al torrente sanguíneo o al sistema linfático. Muchas veces es posible detectarlos de forma temprana y tratarlos.

En cuanto a los factores de riesgo, hay algunos que pueden favorecer el desarrollo de esta patología. Por un lado están los relacionados con hábitos y estilos de vida, como una dieta rica en grasas, la inactividad física, el consumo excesivo de alcohol y el consumo de tabaco, entre otros. Asimismo, existen factores genéticos: algunas personas poseen una mayor predisposición genética para desarrollar tumores, dada su historia familiar y/o personal. Sin embargo, esto no supone que las personas que tuvieron o tienen familiares con cáncer vayan a desarrollarlo. El factor hereditario incide en un pequeño porcentaje (entre el 5 y el 10%) del total de los casos de cáncer.

También puede haber factores infecciosos. En este sentido, existe evidencia científica de que algunas infecciones persistentes provocadas por algunos virus promueven el desarrollo del cáncer, ya que su presencia puede generar alteraciones en el núcleo de las células normales. Los virus más comunes que pueden favorecer el desarrollo de tumores son el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el Virus de la Hepatitis B (VHB). Sin embargo, si bien la infección por estos virus es condición necesaria, no es suficiente para desarrollar cáncer.


Fuente:
Presidencia de la Nación



.4











CUIDADO CON LAS GRASAS








A continuación 5 sugerencias que pueden considerar si se desea realmente bajar de peso y comenzar a disfrutar de una vida más sana, llena de energía y vitalidad.



1. El cuerpo tiene un número dado de células para el almacenamiento de grasas (adiposas), que aumentan o disminuyen de tamaño para acomodarse a los niveles cambiantes de necesidad de almacenamiento de grasas. Es por esto que las grasas de la dieta se almacenan con mucha facilidad en las células adiposas. Por esta razón conviene emplearse una dieta pobre en grasas que reduzca los depósitos de grasas existentes en el cuerpo.


2. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la mayoría de las calorías grasas. Las grasas de origen animal (esto es, las que contienen las carnes y productos lácteos) son menos sanas, y deberían tomarse al mínimo. Para esto, ingerir proteínas vegetales, pollo sin piel y pescado. Recuerda que la grasa de la dieta es hoy tu enemigo para la pérdida de peso, y, a largo plazo, tu enemigo para las dolencias cardíacas entre otras.


3. Mantener al mínimo las calorías grasas. Adoptar estrategias de reducción de grasas como evitar restaurantes que carezcan de opciones saludables en el menú, y pedir que te traigan por separado las salsas y el condimento de la ensalada. Estudiando los envases de los alimentos en el supermercado, podemos conocer el contenido graso de aquellos. Todos los envases de alimentos deben dar la lista de ingredientes por orden de cantidades, de modo que los alimentos más sanos mostrarán las grasas como uno de los últimos ingredientes.


4. Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso de las necesidades energéticas. Las necesidades de proteínas y grasas de los seres humanos suelen ser fijas, y los hidratos de carbono complejos deberían contribuir con energía (calorías) cuando se necesite. Para reducir los cúmulos de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades y ejercicios corporales. El contenido en nutrientes de los alimentos debe ser elevado, especialmente si se consumen menos calorías. Los dulces (hidratos de carbono simples) deberían ser evitados, debido a la baja densidad de nutrientes y al alto contenido en grasas que a menudo se encuentra en ellos.


5. Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular como la grasa corporal. El cuerpo recupera la grasa más fácilmente, y con el tiempo cambia la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa. El enfoque correcto es el de aumentar gradualmente el ejercicio al tiempo que se disminuye gradualmente la ingesta de calorías (provista desde las grasas). Un cambio rápido no funcionará a largo plazo.


6. Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente entrenado para utilizar más eficientemente las grasas procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce con movimiento. Si la intensidad del ejercicio es bastante alta, el cuerpo quemará energía durante horas después de que el ejercicio haya acabado. Este efecto incrementa el metabolismo basal, que es la energía que se quema en reposo.




20 DE NOVIEMBRE: DIA DE LA LUCHA CONTRA LA OBESIDAD







Desde hace 8 años y a manera de un pequeño llamado de atención a las sociedades, se instauró el Día de la obesidad; propuesta que en algunos países está cobrando cada vez mayor vigencia.

UNA NUEVA EPIDEMIA

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido recientemente la obesidad como “la mayor epidemia del siglo XXI”, lo que nos da una idea de la importancia de esta enfermedad. Según sus estimaciones, en la actualidad hay mas de 250.000.000 de personas obesas y para el año 2025 prevé que se alcancen los 300 millones. Por ello, hay que dar su justa importancia a esos kilos de más que pueden repercutir negativamente en nuestra salud.

La obesidad no es, como cree mucha gente, sólo un problema estético. La obesidad es un grave problema de salud pues es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Además, las personas con obesidad ven reducida dramáticamente su calidad de vida, disminuye su capacidad de hacer determinadas actividades cotidianas y ven como este problema puede afectar a veces incluso a sus relaciones sociales y a su vida laboral.

Argentina figura en el puesto 7 entre las 10 naciones con más personas gordas del planeta. El 53 por ciento de la población es obesa o tiene sobrepeso, y tiene diabetes, colesterol alto e hipertensión, con riesgo de mortalidad prematura de la mano de las enfermedades cardiovasculares.

Un estudio reciente se ocupó de averiguar en qué grado los hábitos que componen el estilo de vida de un país tienen una profunda raíz social, económica y cultural y cómo estos hábitos pueden ser los responsables de convertir a una nación en la más gorda (o delgada) del planeta.

China es otro ejemplo: el índice de personas con sobrepeso y obesidad escaló del 6 al casi 35 por ciento en los últimos 30 años, lo que afecta negativamente la economía del país debido a los costos sanitarios asociados a la atención médica de esta enfermedad y sus complicaciones.

El desafío es claro: la obesidad impacta negativamente no sólo sobre la salud de la población sino, además, sobre el sistema económico y sanitario de cada nación debido al tratamiento de las múltiples complicaciones de la enfermedad

Presidencia de la Nación promulgó la ley 26.396 (el 13.08.2008). No obstante, objetó (Decreto 1395/2008) los artículos 5, 11, 20 y 21 (el 02.09.2008). 

El número 11 exige incluir la leyenda “el consumo excesivo es perjudicial para la salud” en las promociones publicitarias de los comestibles con elevado contenido calórico y pobre en nutrientes esenciales. El Poder Ejecutivo argumentó: “Que resulta difícil encontrar ejemplos de un alimento que por sí solo cumpla con los requisitos de elevado contenido calórico y pobre en nutrientes esenciales. No existe un valor o un umbral que clasifique a un alimento como de "elevado o bajo valor energético", cada alimento aporta una cierta cantidad de calorías por porción, y de acuerdo a las necesidades diarias de energía se pueden consumir más o menos porciones de ese alimento...”

Marcelo Blanco, abogado especialista en responsabilidad médica, retrucó en la publicación Nº 23 de la Revista Obesidad de SAOTA: “Las objeciones del Ejecutivo para con la norma parecen ser mas directivas de las grandes corporaciones (alimentarias y farmacéuticas) que verdaderas motivaciones para evitar que determinados alimentos tengan la leyenda que ordenaba la ley en su texto original.”

Mientras estos índices siguen creciendo, la ley de obesidad 26.396, sancionada por el Congreso argentino en 2009, que reconoce la gravedad de la afección y dispone su cobertura en el plan médico obligatorio (PMO) por obras sociales y prepagas, sigue sin ser puesta en práctica en forma efectiva, por lo cual su aplicación es parcial. Conquistar un peso sano es posible, y prevenir la enfermedad, también. Pero es necesaria la intervención del Estado y las políticas acordes para evitar los estragos de la epidemia. Hasta que la norma no se cumpla en su totalidad tendremos el futuro hipotecado.











Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...