Nuestro objetivo es acompañarlos en el descenso de peso, mediante la reeducación en relación con la alimentación, procurando cambios de hábitos, brindando información, herramientas y técnicas para arribar a un peso saludable y mantenerlo en el tiempo.

viernes, 30 de enero de 2015

CLAVES PARA CUIDAR NUESTRO PESO EN VACACIONES



Las vacaciones son un período tan agradable como desafiante para quienes están cuidando su peso. El tiempo libre permite el descanso, relaja y es saludable, pero a algunas personas las predispone a transgredir los límites que se han puesto con la comida durante todo el año. Por eso, un buen desafío es planificar estrategias  para tener unas lindas vacaciones sin descuidar nuestro peso y en muchos casos los logros alcanzados.

Algunos hábitos que pueden ayudarte a cuidar su peso durante el tiempo de descanso:


* 1. Coloque a la balanza entre sus aliados.

Pésese antes de iniciar sus vacaciones y continúe haciéndolo con cierta regularidad: puede ser una vez por semana o todos los días a la misma hora, siempre en la misma balanza y con la misma ropa.


* 2. No saltee ninguna comida.

Comer a intervalos regulares sin saltear ninguna comida no sólo provee la energía necesaria para disfrutar de las vacaciones, sino que además favorece el control de la porción de la siguiente comida. La frecuencia de comidas debe ser entre 1 hora y media mínimo y tres hora máximo. El fraccionamiento ayuda a mantener activo el metabolismo, lo cual favorece el descenso de peso.

Recuerde que el desayuno es una de las comidas más importantes del verano. Ayuda a no tentarse con comidas rápidas o golosinas en las horas de playa. Conviene empezar el día con frutas, yogures light y cereales sin azúcar, tostadas con mermelada diet y queso blanco.


* 3. Sea creativo.

Cuidarse no tiene que ser sinónimo de comida aburrida. Por el contrario, perfectamente se puede hacer una alimentación placentera, además de saludable. La combinación de frutas y hortalizas de distintos colores, alimentos con proteínas (huevo, lácteos descremados, legumbres, pescado, carne magra, pollo sin piel, soja, nueces) y cereales integrales le permitirá encontrar y redescubrir una variedad de sabores.


* 4. Elija bien los hidratos de carbono.

Son la principal fuente de energía en una alimentación equilibrada. Sin embargo, no todos son iguales y de su elección dependerá que se favorezca o no el depósito de grasa en su organismo.


* Hidratos de carbono de absorción lenta: Como tienen mayor contenido en fibra, aportan más saciedad. Se hallan en frutas (frescas, secas, deshidratadas y enlatadas), cereales y derivados (en sus versiones integrales), y legumbres. Son los más convenientes.

* Hidratos de carbono de absorción rápida: Tienen menor contenido en fibra, producen un incremento rápido de la glucemia y la insulina, y así generan menor saciedad que los de absorción lenta. Están en azúcares, miel, mermeladas, dulces compactos, gaseosas comunes, jugos, papa, batata, golosinas, chocolates. Resultan menos convenientes.


* 5. Tenga un "plan B".

Para esos momentos en que estamos a punto de tirar todo por la borda, arme un "botiquín de emergencia" con alimentos frescos y saludables. Tenga a mano ensalada de fruta light enlatada (para vencer la excusa de que le faltan frutas para prepararla), pickles, barritas de cereal, frutas secas, fetas de carne magra, yogur descremado, queso light, etc.


* 6. Use todos los recursos.

Todas los pequeñas ayudas suman. Recuérdelas y úselas. Por ejemplo:

* coma sólo de su plato, no pique mientras prepara la comida ni del plato de otros.
* olvide la tele a la hora de comer.
* sírvase porciones más pequeñas en platos tamaño postre.
* beba algún líquido frío antes de comer (agua,gaseosa light, por ejemplo).
* deguste un caramelo ácido unos 15 minutos antes de las comidas principales.
* coma una entrada como un tomate cortado al medio o una ensalada verde con aderezo light.
* restrinja los fritos y las facturas
* mastique bien los alimentos.
* coma en forma lenta.
* tenga en cuenta que las preparaciones que requieren usar cubiertos ayudan a mejorar el objetivo.


* 7. Esté alerta en los restaurantes.

Saber elegir cuando come afuera también es importante. Si observa con detenimiento el menú, encontrará posibilidades que se adecuan a su objetivo, como carnes a la parrilla, pastas con la salsa fileto (pida que se la sirvan aparte), ensaladas de hortalizas variadas (pídalas sin aderezar), algún helado light o ensalada de frutas.


* 8. Si va a un hotel...

Si usted veranea en un hotel con "todo incluido”, la comida disponible será uno de los puntos atractivos y riesgosos. Comida disponible a toda hora, ¡nefasto para mantenerse a raya!. En ese caso, evite problemas: contrate una habitación lejos del comedor, use siempre la escalera en vez del ascensor, coma siempre ensaladas antes del plato principal. Y piense que no porque está incluido en el precio, hay que comerlo todo. Disfrute la comida, pero también aproveche las actividades que tal vez le ofrezca su hotel: clases de gym diarias, gimnasio, piscina, salas de masaje, sauna. Hasta ir a bailar es positivo -si no se tienta con bebidas alcohólicas- ya que ayuda a quemar calorías.


* 9. Manténgase activo.

Caminar, bailar, andar en bicicleta, correr, participar de clases de gimnasia o deportes al aire libre, nadar pueden ser alternativas que le permitan complementar su cuidado en las comidas. No sólo le servirá para aumentar su energía y sensación de bienestar, sino que estará favoreciendo una mayor actividad metabólica que le ayudará a quemar grasas.


* 10. Beba mucha agua.

Tenga a mano durante todo el días botellitas de agua o gaseosas light, que lo ayudarán a sentir mayor saciedad.




jueves, 8 de enero de 2015

VACACIONES, EN BUSCA DEL VACIO


La palabra vacaciones deriva del vocablo latino vacatio, que significa “tiempo de vaciamiento”. Así, el sentido más profundo de este receso es para vaciarse de horarios fijos, rutinas, obligaciones, compromisos.

Sin embargo, el concepto de “vacío” puede tener más de un significado.

La filosofía china considera el vacío como:

“hacer nada”, detenerse, mirar, respirar hondamente, ser parte del mundo, espectadores en vez de protagonistas. Un vacío fértil, creativo. Lleno de silencio y contemplación, lo que permite una unión íntima con la naturaleza y con uno mismo, en un tiempo concreto, “aquí y ahora”, ese vital tiempo presente.

Los filósofos occidentales, por su parte, hablan del vacío existencial. Es aquel en el cual surge la angustia de no tener un horizonte, un proyecto; aparecen las emociones negativas producto de no encontrarle sentido a la vida. La mirada es claramente diferente. El vacío fértil puede ofrecer puntos de vista y experiencias nuevos, emociones sorprendentes. No hay obligación de hacer algo para llenarlo; se trata simplemente de convivir con lo que nos rodea, abrir la mente, estar en armonía.

Del vacío existencial suele surgir la necesidad impetuosa de huir, de “hacer algo”, de escapar antes de explorar en las preguntas “¿para qué vivo?”, “¿estoy haciendo las cosas bien?”, “¿mi vida es como yo deseo?”. En muchas ocasiones, este vacío existencial es un camino directo a la enfermedad, al aislamiento, las conductas riesgosas (consumo excesivo de sustancias, relaciones peligrosas, atracones que llenan el vacío con comida), hiperactividad o, por el contrario, depresión.

Mientras el vacío fértil genera endorfinas y resulta acogedor, el vacío existencial aumenta la producción de adrenalina y cortisol (corticoides internos) y puede hacerse insoportable. Mientras el primero aumenta la sensación de placer, relajación y armonía, el segundo lleva a la tensión continua, la necesidad de estar siempre haciendo o siguiendo algo. Aunque a simple vista la tendencia a llenar el vacío existencial parece ser el único modo de vivir, lo cierto es que se trata de la forma más segura de vivir enfermo.

Todos los ciclos vitales necesitan un descanso, una pausa. Así como alternamos inspirar aire con exhalarlo, así como las personas no podemos permanecer despiertas varios días seguidos sin pagar las consecuencias con dolores y cansancio, el equilibrio no se alcanza con la acción permanente.

Vacaciones, pausa indispensable del año, puede convertirse en un vacío fértil, un tiempo para renovar la energía, mirar con ojos nuevos los paisajes de siempre… o bien ser la continuidad del vacío existencial. Para que las vacaciones sean un fértil tiempo de vaciamiento, no hace falta mucho. Basta con prestar atención a lo que no se registraba durante el intento desenfrenado de cumplir con la rutina cotidiana. Una simple mirada, la escucha paciente de un relato, el compartir un atardecer con alguien o simplemente disfrutarlo solo y en silencio, pueden devolver el equilibrio y la integridad.

En el tiempo de vaciamiento fértil se fortalecen lazos a veces olvidados, se recrea un espacio compartido, es posible caminar sin tener que llegar a ningún lado. Se terminan los apuros, los horarios se modifican. Se trata de un viaje a nuestro interior, ese que de tanto responder a las urgencias y las demandas cotidianas va quedando relegado, en un segundo plano. Volver al silencio, que es mucho más que la ausencia de ruido. Al silencio que pacifica, reconforta y permite escuchar los sonidos de la naturaleza o la propia respiración.

Que este tiempo de descanso, sea una nueva oportunidad de disfrutar, de viajar a nuestro interior, de reir, de reinventarnos....felices vacaciones.
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